Mentiras israelies
En un Estado establecido sobre un mito fundacional -el de que la población palestina originara se fue por voluntad propia en vez de que sufriera una limpieza étnica - y en un Estado que busca su legitimidad a través de una enorme cantidad de otras mentiras, como la de que la ocupación de Cisjordania es benigna y la de Gaza ha terminado, el engaño se convierte en un modo de vida política.
Los medios de comunicación ya han arraigado profundamente en la conciencia occidental muchas de las mentiras de guerra israelíes:
· que Hezbula "empezó" la Guerra capturando dos soldados israelíes en vez de que durante los seis años anteriores Israel ha mantenido una postura hostil y provocadora enviando diariamente al espacio aéreo libanés sus bombarderos y aviones espía;
· que el lanzamiento de cohetes por parte de Hezbula en Israel fue un acto de agresión aún cuando estos fueran lanzados después y como respuesta al masivo bombardeo israelí sobre las áreas civiles de Líbano;
· que Hezbola, no Israel, atacó a civiles, a pesar de una cifra de muertos que sugiere exactamente lo contrario;
· y que es absolutamente ilegal que Irán suministre armas a Hezbola, aún cuando las armas se usaran para defender Líbano de un ataque israelí preparado desde hacía tiempo, mientras que Israel tiene un derecho absoluto e incuestionable a recibir su arsenal de Estados Unidos, aunque estas armas se hayan usado para atacar, en su mayor parte, a las poblaciones civiles libanesa y palestina.
Engaños similares están saliendo ahora a la luz después de los enfrentamientos.
Por ejemplo, ahora parece adecuado aceptar que los ataques con cohetes de Hezbola sobre Israel dejaron un millón de refugiados israelíes. El más veterano comentarista de periódico israelí Haaretz, Yoel Marcus, indicó exactamente eso el otro día en un artículo del periódico británico The Guardian cuando observaba que "cerca de un millón de refugiados israelíes" se había visto obligado a abandonar el norte. Como, de hecho, demuestra un cálculo rápido es imposible que un millón de israelíes se hayan convertido en refugiados. Hay aproximadamente 1.200.000 israelíes viviendo en el norte, con una población dividida por igual entre ciudadanos judíos y árabes. Casi ningún árabe huyó del norte durante los ataques con cohetes de Hezbola, debido al temor residual de que el Estado se apropiara de sus casas, como les ocurrió a los palestinos que huyeron o fueron aterrorizados para que se fueran durante la guerra de 1948, o porque no tenían a dónde ir.
También se informó de que 300.000 israelíes habían buscado protección en los refugios públicos anti-bombas. Estos refugios sólo estaban abiertos en el norte y no existen en las zonas árabes del país, así que quienes hayan utilizado los refugios tiene que haber sido ciudadanos judíos del norte. Lo que significa que si 300.000 de los 600.000 judíos del norte de Israel estaban en refugios, como mucho ha podido haber 300.000 refugiados -asumiendo que los demás israelíes huyeron.
Fuera de Kiryat Shmona, cerca de la frontera de Líbano, casi todos los "refugiados" de Israel volvieron a casas que seguían intactas, mientras que decenas de miles de refugiados libaneses se encontraron con sus casas reducidas a escombros y entre restos de bombas de racimo que los matan y mutilan .
Pero de nuevo esto no es lo que el gobierno israelí quiere hacernos creer, razón por la cual esta semana publicara un informe en el que afirmaba que 12.000 edificios habían resultado dañados por los ataques con cohetes de Hezbolah. Parece una cifra extrañamente grande dado que el ejército israelí afirma que sólo se lanzaron contra Israel 4.000 cohetes y que una parte importante de ellos supuestamente cayó en espacios abiertos. El mismo informe afirma que los cohetes quemaron más de 400 arbustos.
Curiosamente, los cálculos del daño económico infligido a Líbano por el ataque de Israel llegan a los 5.000 millones de dólares, una cifra que, de nuevo, Israel afirma que coincide con sus propios cálculos de sus pérdidas. Parece que cada vez que se lanzaba una de esas municiones suministradas por Estados Unidos hacía tanto daño al presupuesto de defensa de Israel como al lugar en el que explotaba.
Un engaño relacionado con éste y promovido por el gobierno es su compromiso de compensar a los trabajadores y hombres de negocios del norte que perdieron ingresos durante la guerra. Pero la lista preparada por el ministro de Financias de áreas a las que se les iba a dar compensaciones revela que todas las comunidades árabes han sido excluidas,
. Qué contraste con la política no discriminatoria de Hezbola de compensar a todos los libaneses afectados por la guerra, ya sean de la comunidad chiíta o cristianos, drusos o musulmanes sunnitas.

