Fin de la tregua
El actual presidente del Gobierno -a quien sucederá otro y otro y así largo y largo- ha dicho algo que me llama la atención: “Con violencia no hay diálogo”.
. La violencia no cesó en ningún momento, continuó después del 24 de marzo, y eso cansa. Pues aún sin que se moviera un dedo por parte de ETA, se permitio que el ministro de Justicia siguiera en el sillón después de aquella maldita afirmación de que “construiremos nuevas imputaciones” para que no salieran de la cárcel los presos vascos.
Se tomaron todas la medidas de verificación para comprobar si una de las partes en conflicto había cesado en sus actividades. En el mes de junio, tres meses después, P, el Estado de Derecho de Juan Fernando Lopez Aguilar y de Conde-Pumpido seguían con las agresiones, con la violencia institucional, aplicando un sistema carcelario a todas luces fuera de la racionalidad legal y aún menos desde la política, y proceder a crear “nuevas imputaciones” a los presos vascos para que no salieran de la cárcel una vez cumplida su condena. A eso hay que añadir la modificación de la jurisprudencia a través de argumentaciones jurídicas que dan lugar a la muy conocida “doctrina Parot”. Añadamos que hay en la actualidad 145 presos vascos que debieran haber salido de prisión -unos porque ya han cumplido sus condenas, otros porque se encuentran en estado límite debido a su enfermedad- y por último, porque otros ya han cumplido las tres cuartas parte de la condena. Para colmo, salen algunos presumiendo de que la represión es mayor en este año que en años anteriores. Con estos mimbres, ¿quién hace un cesto?
. El Gobierno se ha pasado de listo poniendo más atención a los gritos de la derechona franquista que a lo que convenía a los ciudadanos de España. Dejó pasar el tiempo, dejó que se fuera pudriendo el proceso; pensó Rubalcaba que todo estaba preparado para iniciar una marcha triunfal sin ceder nada de nada. Esto hiere a la inteligencia, pues quien tiene ideología y capacidad militar no es un juguete, no es un grupo de necios que negocian suelo urbano o la concesión de la recogida de basura
. Ni un solo gesto en nueve meses y, es más, si hubo un gesto fue para acallar a la ultraderecha, y no para favorecer el proceso de paz. Todos los gestos iban en el sentido contrario para conseguir un final del conflicto vasco.
Esto es un extracto de un articulo de Manuel F trillo.


Moisés dijo
La maldita justificación de la violencia, ETA existe porque existe gente que piensa así.
Que triste sería que el Gobierno del Estado tuviera que bajarse los pantalones y ceder cosas a una banda terrorista y sanguinaria. Eso ni es democracia ni es nada. Dejar de detener a delincuentes, sacar de la cárcel a personas que siguen queriendo matar y que aún no han cumplido su condena (los beneficios penitenciarios no son para todos los presos solo para los que merecen, y los etarras que dan patadas al estrado y amenazan no son precisamente de ese grupo).
Mientras por un lado tenemos a las víctimas que jamás se han vengado y que en Euskadi reciben insultos, tenemos de la otra parte a ETA/Batasuna poniendo bombas de 800 kilos y matando a dos inocentes y encima hay que aguantar que digan que es culpa de los demás. Ole sus huevos, porque hay que tenerlos para decir eso.
2 Enero 2007 | 12:10 PM