Según reveló ayer el periódico «The Observer», el Gobierno británico trabaja ya en un repliegue de tropas y sus previsiones son que a finales de año sólo queden en Irak 1.500 de los algo más de 7.000 soldados que Gran Bretaña tiene desplegados en ese país, según el dominical, que cita fuentes de Defensa.

«The Independent on Sunday» añadía aún más presión al Ejecutivo al revelar que los soldados británicos destacados en Irak y Afganistán están sufriendo este año bajas a un ritmo muy superior a 2006. Ya han muerto 32 militares británicos frente a los 29 que fallecieron en todo el 2006. Desde 2001, el número de soldados fallecidos asciende a 223. Otros 573 han sufrido heridas que, en 238 casos, pueden poner en peligro sus vidas. El número de soldados tratados en hospitales se ha duplicado desde los 24.000 de 2002 hasta los 45.000 en 2004.

En proporción, se trata de un número más elevado de bajas que las de EEUU. Según la Real Sociedad de Estadísticas, entre el 5 de febrero y el 24 de junio, hubo una media de 8,8 muertes por mil soldados británicos contra 7,3 por mil estadounidenses.