La Coctelera

MARRASKILO

23 Diciembre 2007

NUEVO CASO DE TORTURAS

Gorka Lupiañez, detenido el 6 de
diciembre y actualmente preso en Soto del Real, ha dejado constancia de
los cinco días que permaneció incomunicado a manos de la Guardia Civil
en un relato realizado a su abogado y remitido ayer a GARA por
Askatasuna. El joven mantuvo la entrevista con su letrado el 17 de
diciembre. «Le obligaron a entrar en unos determinados locutorios, por
lo que es posible que el encuentro fuera grabado», indicó el organismo
pro amnistía.
El testimonio del durangarra -que tiene previsto presentar denuncia
judicial- comienza en el momento en que fue interceptado por la Guardia
Civil en una carretera cercana a Berriz, el 6 de diciembre sobre las
18.00 o 18.30. «Iba caminando y me pararon dos Patrols. Me pidieron la
documentación y, después de hacer comprobaciones durante cerca de una
hora y al revisar la riñonera que llevaba, me detuvieron. Me tiraron al
suelo y (...) me ataron las manos a la espalda. Me dieron muchas
patadas. Uno decía a los otros que me soltasen, para que huyera y poder
hacer dos a uno, con referencia a Capbreton (...)».

Una vez trasladado al cuartel de La Salve en Bilbo, «me metieron en
un cuarto (...) Me dieron una paliza. Sobre todo golpes en los
testículos. Me empezaron a hacer preguntas sobre muchos temas,
queriendo nombres. Entre continuos gritos y golpes, uno de ellos montó
la pistola y me la puso en la cabeza (...)».

Tres horas más tarde, prosigue, le introdujeron en un coche rumbo a
Madrid: «(...) El de mi izquierda me chillaba y golpeaba con la mano
abierta. El de la derecha me puso una bolsa de plástico en la cabeza.
Cada rato, la cerraba con las manos y me provocaba asfixia (...) Uno de
ellos, que había estado celebrando el día de la Constitución y estaba
borracho, me dijo que nadie sabía que estaba detenido y que me podía
pegar un tiro (...)».

Siempre desnudo y con antifaz

Nada más llegar a la Dirección General de la Guardia Civil, «me
llevaron a un cuarto, me desnudaron y me pusieron un antifaz, con el
que estuve hasta ser trasladado al Juzgado (...) En día y medio me
habían obligado a realizar miles de flexiones. A la vez me golpeaban en
la cabeza con algo que podría ser un listín o con una porra de algún
material como goma. Con los golpes, veía como luces. Me ponían una
bolsa en la cabeza y me metían dentro de ella humo de tabaco. Me la
cerraban hasta provocarme asfixia. Los interrogatorios eran continuos.
Casi no pisé el calabozo el tiempo que estuve allí. Salvo unas horas el
último día (...) Había momentos en los que contestaba a las preguntas
con cosas incoherentes. Pienso que era por la falta de aire (...)».

Tras esas primeras 36 horas, en las que también le colocaban «una
manta doblada sobre el cuerpo y me daban puñetazos a través de ella»,
comenzaron a aplicarle «la bañera, además de las cosas que ya me venían
haciendo. Me ataron en un colchón de espuma, y me metieron la cabeza en
agua helada. Luego empezaron a hacerme lo que ellos llamaban
`aguapark'. Decían que se lo habían enseñado los israelitas. Consistía
en que me tumbaban en un colchón, me sujetaban los pies, los brazos y
la cabeza, y me echaban agua con una manguera, en la boca y en la
nariz. Cuando ya no podía aguantar, me tiraban un balde de agua a la
cara, y me ahogaba (...) Estando desnudo me obligaban a ponerme con los
brazos abiertos. Me tiraban baldes de agua muy fría por encima. Como
temblaba, decían que era el `ángel nervioso'».

«Aproximadamente cuando sería el segundo día y medio, entre hacerme
el `aguapark' y el `ángel nervioso', me pusieron a cuatro patas en el
suelo y trataron de meterme un palo por el culo. Como no pudieron
hacerlo, me tumbaron en el suelo boca arriba, me sujetaron, me
levantaron las piernas, y en esa posición me metieron el palo».

«En algún momento me pusieron atado en un colchón, me sujetaban un
cable en el dedo gordo del pie izquierdo y otro en la mano derecha
atado con celo. Oía el ruido de descargas eléctricas, pero no sentía
nada».

Afirma que la médico forense le visitó todos los días, pero que no
le contó nada sobre el trato por miedo. «(...) Cuando salía de la
habitación, de nuevo me ponían el antifaz y me desnudaban. Me
preguntaban qué había dicho a la médico mientas me daban porrazos (...)
Como no quería comer, en una ocasión me metieron un sobado en la boca a
la fuerza. Echaron Cola Cao al suelo y me obligaron a chuparlo. Me
tiraron numerosas veces del pelo. Tanto de la cabeza como del pubis. Me
arrancaron mucho pelo del lado izquierdo de la cabeza (...)».

Tirando del pene hasta sangrar

Explica que hizo tres declaraciones policiales que «estaban
preparadas (...) Cuando terminé la tercera, me llevaron al calabozo y
me dijeron que me iban a dejar descansar». Fueron unos pocos minutos:
«Me llevaron de nuevo a un cuarto donde estaba alguien que no había
intervenido en los interrogatorios de los días anteriores. Lo noté por
su voz. Me dijo que él tenía una función, que era sacarme algo que no
hubiera dicho con anterioridad. Me empezó a dar bofetadas en la cara, y
me provocó muchas llagas en el interior de la boca. Me ató los
testículos y el pene con una cuerda, y se puso a estirar. También me
estiraba con la mano. En un momento empecé a sangrar del pene (...)».

«Todo esto fue poco antes de ir a la Audiencia (...) El instructor
de las diligencias policiales me dijo que tenía que decir al juez lo
mismo que había dicho allí. Que de lo contrario me iba a enterar. Me
limpiaron, sobre todo la cabeza, y me vistieron. Cuando llegué a la
Audiencia me hicieron declarar con abogado de oficio. Me negué a
declarar ante el juez, y le conté los malos tratos recibidos (...)».

De todo
«En los días que estuve detenido pudieron hacerme más de 50 sesiones
con la bolsa por día. Hice más de 10.000 flexiones. Dos veces me
hicieron lo de la bañera. Muchas veces lo de la manguera. Lo de la
simulación de electrodos lo hicieron dos veces. Porrazos y golpes, sin
límite».

con familiares
«Me dijeron que iban a actuar contra mi padre, que mi madre había
muerto de un infarto, que estaban detenidos mi hermano y su mujer, y
que a mi sobrino le habían violado con un palo».

petición de análisis
Askatasuna ha informado de que aún incomunicado -lo estuvo hasta el
14 de diciembre-, con fecha del día 12, se remitió un escrito al
Juzgado para que, en el plazo de 24 horas, se le hicieran análisis de
sangre y orina a Lupiañez. «Gorka ha manifestado que no se le ha
realizado ninguna prueba».

servido por marraskilo 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ramsés ....

Ramsés .... dijo

SE LO TENIA MERECIDO POR HIJO DE PUTA TERRORISTA, Y SUERTE TIENE DE NO ESTAR EN FRANCIA DONDE LE HABRIAN METIDO CADENA PERPETUA.

PUTA ETA, PUTA BATASUNA, PUTOS SUS SIMPATIZANTES, PUTAS LAS MADRES DE TODOS Y PUTOS TODOS SUS MUERTOS.

23 Diciembre 2007 | 12:58 PM

La Poya Negra

La Poya Negra dijo

Quien juega con fuego se quema.
Besos

31 Diciembre 2007 | 06:27 PM

Ramsés ....

Ramsés .... dijo

Cierto, la pena es que no ha ardido del todo.

2 Enero 2008 | 11:36 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Contador gratis

Fotos

marraskilo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera