ETA-IZKIERDA ABERTZALE
El asesinato el viernes del ex-concejal del PSOE Isaías Carrasco, lejos de la opinión de quienes pretenden que las acciones de ETA no responden a ninguna lógica, sí tiene un sentido.
Primero, el atentado trata de ser una respuesta a quienes dicen que «la organización terrorista está cada día más débil» y que está derrotada; pero es una respuesta que recibe una réplica instantánea, ya que el lugar y la persona elegidos tienen toda la pinta de ser un plan B si no un plan C o D. ETA no ha mostrado su fortaleza sino la medida de su debilidad, ya que queda claro que ha hecho lo que ha podido y no lo que quería. Algo que, por otra parte, no da la razón a los engañabobos que tratan de hacer creer que la organización se está grapizando y de camino justificar y enaltecer la vía policial como el único de los caminos posibles. ETA puede tener menor capacidad operativa y menor reconocimiento social . Pero eso no significa, ni mucho menos, que esté en descomposición.
Por otro lado, la prohibición de las listas electorales de ANV, le ha dado un pretexto, política y éticamente , para cruzar otra vez la puerta del cementerio: al no haber nada que ganar tampoco hay nada que perder. Si la izquierda abertzale hubiera estado en las elecciones, lo más probable es que ETA hubiera reservado un voto de silencio para ANV.
Pero que las acciones de ETA respondan a una lógica no quiere decir que esa lógica tenga una relación racional con la realidad, como bien indica el lugar elegido, Mondragón, que ha servido para poner en el objetivo mediático uno de los ayuntamientos más importantes entre los gobernados por la izquierda abertzale. Pero los motivos por los que ETA ha decidido que Isaías Carrasco puede morir y merece morir —ese juego de Dios al que lleva la lógica estrictamente militar— se dan todos cita en un solo callejón sin salida. Desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco, que sirvió para la fundación de la ideología de Ermua según la cual la manera de acabar con ETA es aniquilar toda entidad legal de la izquierda abertzale, la organización se mueve dentro de un margen insostenible: si su táctica se basa en acciones sin víctimas eso se interpreta como debilidad, pero si provoca muertos las consecuencias no repercuten en ETA sino en toda cosa que se mueva en la legalidad.
Los datos represivos no dejan lugar a dudas. Según un artículo de Ramón Sola en Gara, de las 218 personas detenidas desde el final del alto el fuego de ETA hasta la campaña electoral «sólo una parte muy pequeña (en torno a un 10% del total) encaja en la categoría de militantes de la organización armada». La inmensa mayoría de los nuevos presos políticos vascos son dirigentes de partidos políticos, asociaciones y medios de comunicación o supuestos componentes de la kale borroka. Sólo entre la batida contra la dirección y la militancia de Batasuna (43 personas) y el «Proceso 18/98» (41 personas), concentran el 38% de las detenciones relativas al conflicto vasco.
La inacción o la acción de bajo perfil desacredita militarmente a ETA, pero provocar muertos, sobre todo deliberadamente, sólo tiene efectos políticos negativos sobre la base social y política de la izquierda abertzale. Ese dilema señala el desplazamiento y el desfase histórico de la estrategia armada que de una década a esta parte es evidente para cualquiera que tenga raciocinio y esté dispuesto a utilizarlo. Hace tiempo que la cuestión nacional vasca se disputa en la lucha política en el sentido más amplio, y para comprobarlo basta con ver como todas las «innovaciones» legislativas y estratégicas, los consensos y los disensos en el sistema de partidos políticos y el aparato de estado, han estado dirigidos a acabar con la representación institucional y la movilización social de la izquierda abertzale. Mientras la lucha contra ETA se mantiene más o menos en los parámetros de siempre, la batalla decisiva se libra en la destrucción de la base social y la cultura política independentista.





jabiero dijo
Estoy de acuerdo con los 3 primeros párrafos, todo lo demás me parece una bazofia que el autor utiliza para arrimar el ascua a su sardina.
Pero que las acciones de ETA respondan a una lógica no quiere decir que esa lógica tenga una relación racional con la realidad, como bien indica el lugar elegido, Mondragón, que ha servido para poner en el objetivo mediático uno de los ayuntamientos más importantes entre los gobernados por la izquierda abertzale.
Quizá precisamente por eso fue elegido, si descartamos el tema operativo, allí sigue gobernando (hasta ahora) un partido que ha sido ilegalizado y que propugna una salida dialogada y democrática al conflicto. Además todos hemos podido ver que sin someterse a las leyes de la inquisición española que los ilegaliza por "no condenar", sin condenar, han sido capaces de mostrar su tristeza por el suceso, cohesión y convicción política propia y de poner los puntos sobre las ies a quienes vivían muy bien presumiendo de 100 detenciones la mayoría de ellas claramente secuestros de políticos y gente que no tiene nada que ver con ETA.
13 Marzo 2008 | 04:16 PM