MAS DE LO MISMO, PERO NO HAY KE OLVIDARLO
El testimonio de los cinco días de incomunicación que padeció el joven de Villabona Manex Castro a manos de la Ertzaintza resalta por las permanentes presiones sicológicas, los impedimentos para descansar o alimentarse, y las continuas amenazas relacionadas con su ma- dre, su entorno de amigos y con ser entregado a la Guardia Civil, recordándole el caso de Igor Portu. El movimiento pro-amnistía difundió ayer el testimonio del joven, que se encuentra encarcelado en Soto del Real, al igual que otro detenido en la redada, Mikel Garmendia.
Incluye pasajes como éste: «`Te hemos cazado. Ahora nos vas a cantar todo. Te vamos a meter una manguera por el culo. Vamos a detener a tu madre, la vamos a follar. Nos vas a comer la polla', y me movía la cabeza arriba y abajo como si estuviera haciéndolo», señala Manex Castro tras relatar el violento arresto del que fue objeto sobre las 3.00 del domingo 1 de marzo, mientras se encontraba en compañía de varios amigos.
«¿Te acuerdas de Portu?»
Relata cómo durante el traslado en el coche las preguntas y los gritos fueron contínuos. «Me sacaron en volandas del coche, tirando de los brazos para que las esposas se cerrasen», añade.
Las amenazas sobre «lo que te espera» durante los cinco días sirvieron de prolegómeno para permanentes maltratos sicológicos, en interrogatorios en que había ertzainas que ejercían de «buenos» y «malos». Apunta cómo le obligaban a levantarse «cada vez que se abra la puerta», y le instaban a que «nunca, nunca nos mires». Según apunta, cada minuto abrían y cerraban la puerta de la celda en la que se encontraba, cuando no era llevado a la sala de interrogatorio.
«`Bueno Manex, esto se ha terminado, todo está quemado. Hemos detenido a todos'», señala el testimonio del joven, al que los policías autonómicos relataron toda su vida desde que contaba con 14 años. Resalta además cómo fueron insistentes las amenazas sobre sus amigos, sobre los cuales los ertzainas le decían que algunos ya estaban arrestados y que otros podrían correr la misma suerte.
Además de mostrarle fotografías de amigos, y una lista llena de «ekintzas» que amenazaban con imputarle «si no me comía al menos dos», también le hicieron creer que tenían detenido a un amigo y que iban a arrestar a su madre. «`La casa es de tu madre, ¿sabía lo que se cocía? Pensamos que sabía algo y se lo calló. Le meteremos colaboración, y 15 años para dentro. No tendrás huevos de vender a tu madre, ¿no?'», denuncia que le decían los ertzainas.
«No podía dormir, no comía... El poco tiempo que permanecía en la celda lo pasaba entre golpes y gritos. No sabía ni dónde estaba ni qué día era», señala Castro. Recalca que fue amenazado con entregarle a la Guardia Civil, simulando incluso una llamada telefónica para reforzar esta falsa idea. En este punto, los ertzainas le recordaron el caso de torturas de Igor Portu.




intelecto111 dijo
Duro que estas cosas pasen y que las fuerzas institucionales en vez de usar los medios legítimos para juzgar o para interrogar a alguien, caigan en el exceso de poder, en lo ilegal, en la humillación, en el hacer sufrir y gozar por ello, sin entender que se están degradando a sí mismos y a las instituciones y a la sociedad que dicen representar.
Gracias por tan interesante lectura.
10 Marzo 2009 | 09:31 PM